OPINIÓN | Festival de Las Condes: Predecible, millonario y carente de sorpresas

por Daniel Fuenzalida
Festival de Las Condes
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Todo menos onda y sabor tuvo el Festival de Las Condes. El gran encuentro artístico transmitido por Canal 13 fue una clase magistral de armonía y perfección televisiva, pero cero sorpresa y espontaneidad, lo que redundó en un producto insípido.

Todo fluyó de acuerdo a un bien planificado libreto. Desde la conducción de Francisco Saavedra –textos recitados de memoria- hasta los cuidadosos tiros de cámara. La sincronía perfecta de un guión que fue repasado hasta la saciedad.

La gran maqueta consideró, incluso, a un público obediente que aplaudió cuando debió hacerlo y coreó a sus artistas preferidos como si todo se tratara de una danza teatral, planificada en un laboratorio.

La parrilla consideró la apertura de José Luis Rodríguez, «El Puma». Visiblemente cansado, demacrado y carente de energía, el astro cantó sus éxitos y luchó por proyectar ritmo. Su edad y estado de salud (doble trasplante de pulmón) son condicionantes que obligan a plantearse si su contratación es un homenaje o una tortura para quienes recuerdan al cantante en su época de oro.

El humor de Belenaza fue uno de los puntos más altos de la noche: ritmo, contingencia, chispa y capacidad demostró la comediante.

La esperada actuación de Paloma Mami llegó después de la medianoche. La nueva diva de la música urbana cumplió con un show, secundada por un ballet y músicos en escena. Vestida a la usanza de los raperos gringos, elevó el rating y demostró sus capacidades. A la hora de interactuar con el público, lo hizo con un simple “holi”. Basta y sobra cuando se trata de códigos.

El cierre con CNCO fue una jugada astuta y predecible. Poner el broche de oro con el grupo internacional aseguraba mantener televisiores encendidos hasta la madrugada. Y así fue. Gritos delirantes de quinceañeras fans que, incluso, acamparon para conseguir los tickets gratuitos para asistir.

Una millonaria parrilla artística (ya se quisiera cualquier festival tener un show como el de Las Condes) y un canal que se esforzó por cumplir fueron la tónica. En rigor, el equipo liderado por Juan Pablo González aprobó en su tarea, pero sin dejar nada al azar.

La ausencia de una coanimadora (Tonka está de vacaciones) fue un punto importante dentro de las carencias. La figura femenina permite dialogar, jugar y dar otro aire a un esquema rígido como el que vimos en Las Condes.

Tal como dijeron en redes sociales, un festival “con menos brillo que zapato de gamuza”.

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