Daniela Aránguiz no estaba buscando titulares. Estaba en el Carnaval de Río cuando Cuco Cerda la llamó a tomar una copa de espumante y sacó una cajita. “Casi me muero”, dijo esta semana en Sígueme, el programa de TV+.
Daniela Aránguiz sobre Cuco Cerda: anillo, madurez y una declaración sin filtros
El anillo no es de compromiso matrimonial, según aclaró ella misma. Lo que Cerda le dijo al entregárselo fue que era la primera vez en su vida que regalaba un anillo, y que lo hacía para que supiera que estaba con ella, que era especial, que era importante.
Aránguiz lo tradujo sin rodeos: “Sí un compromiso como que estamos bien, estamos serios.”
Y después agregó algo más: “Nos disfrutamos y el sexo es increíble.”
En la farándula chilena, donde las declaraciones sobre la vida íntima suelen venir envueltas en eufemismos o en contextos de conflicto, lo que dijo Aránguiz esta semana es inusual por el tono. No estaba aclarando nada ni respondiendo a ningún ataque. Estaba hablando de su relación desde un lugar que parece cómodo.
Cerda es exchico reality, diez años menor que ella. Sobre esa diferencia también habló sin dramatismo: “Es más maduro emocionalmente que un hombre de mi edad.”
Aránguiz viene de meses mediáticamente cargados. La separación de Jorge Valdivia, las preguntas sobre la nueva pareja del Mago, el ruido constante alrededor de su vida personal. Esta semana también dijo estar “tan contenta” por el nuevo romance de Valdivia. Habló bien del ex y habló bien del actual, sin que ninguna de las dos cosas sonara forzada.
El efecto es el de una figura que no necesita un escándalo para estar en el centro de la conversación. No hay victimización, no hay urgencia de justificarse. Hay un anillo entregado en Brasil, una relación que ella describe como seria, y una frase sobre su vida sexual que no deja espacio para interpretaciones.
