El capítulo que cierra la era Valdivia: Daniela Aránguiz presenta a su novio y declara su felicidad

La panelista de "Sígueme" confirmó su relación con el joven de 29 años, José Manuel "Cuco" Cerda, confesando que superó sus miedos iniciales por la diferencia de edad y sentenciando que, aunque no hay "pololeo" formal, sí existe "exclusividad".

Daniela Aránguiz decidió dejar atrás los fantasmas y atreverse a sentir de nuevo. Con la honestidad brutal que la caracteriza, la panelista de "Sígueme" no solo confirmó su romance con el joven José Manuel "Cuco" Cerda, sino que desnudó las inseguridades que casi la frenan. Su historia no es solo sobre un nuevo amor; es sobre desafiar el qué dirán y encontrar una madurez inesperada.

Una declaración de principios

La pareja hizo su presentación oficial en la inauguración de la tienda de Marcelo Marocchino. Allí, frente a las cámaras de Glamorama, Aránguiz no titubeó. Lo tomó de la mano y lo presentó con una frase que era una declaración de principios: "Es mi novio". No era un "pinche" ni un "amigo", era un título que exigía seriedad.

Días después, en el estudio de "Sígueme" (TV+), profundizó en esa idea. "A mí no me andan de la mano sin un compromiso", sentenció, dejando claro que este vínculo va en serio. Aunque no hay una petición formal de "pololeo", porque "ya no tienen 15 años", sí existe lo fundamental: "Tenemos una relación. Somos exclusivos. Hay exclusividad".

Del "colágeno" a la admiración

Lo más revelador de su confesión fue el viaje interno que ha vivido. Daniela admitió el vértigo que le provocó la diferencia de edad de 10 años. "La verdad es que yo comencé esta relación con el Jose con muchos miedos: el qué dirán; no estaba segura", sinceró.

Su percepción inicial era casi un cliché. "Yo lo veía como colágeno", reconoció. Sin embargo, lo que encontró la desarmó por completo. "Encontré una persona mucho más madura, emocionalmente, que yo; cariñoso, lindo, estupendo...", afirmó, con una admiración palpable en su voz.

Esa vulnerabilidad dio paso a una certeza que hoy grita a los cuatro vientos, cerrando la puerta a viejas heridas y abriéndola a una nueva oportunidad. "Lo admiro", dijo sobre él. Y luego, con una simpleza arrolladora, resumió su presente: "Soy feliz con él".