La industria televisiva no perdona y en Machasa el ambiente está lejos de ser ideal. Tras la llegada de los nuevos dueños, la incertidumbre se instaló en los pasillos de una estación que no logra dar con la tecla. Lo ocurrido este 6 de enero con la salida de Magdalena Max-Neef es solo el último síntoma de un Plan Perfecto que perdió el norte hace rato.
Es que el programa "Plan Perfecto" ha tenido, irónicamente, más cambios que el clima en las Torres del Paine. Lo que nació con la ambición de heredar el espíritu del mítico SQP, hoy parece un experimento que se desarma en pantalla a vista y paciencia de una audiencia que ya no entiende los giros del espacio.
Una fórmula que se desmoronó tras un año de "Plan Perfecto"

En sus inicios, la apuesta por sacudir la farándula fue agresiva. El programa trajo de vuelta a Paulina Rojas, sacó a Pablo Candia del cable para lanzarlo a la señal abierta y sumó el arrastre de Cony Capelli junto a la experiencia de Renata Bravo. Parecía el elenco ideal para que el Plan Perfecto cuajara en Machasa, pero en la televisión de hoy la paciencia es un lujo que los ejecutivos ya no se permiten.
Tras seis meses al aire, la brújula se rompió. El programa ejecutó una "limpieza" radical: sacó a todos los hombres del panel y buscó refugio en el humor femenino, reclutando a la dupla de Amiga, date cuenta (TV+), Pepi Velasco y la ahora desvinculada Magdalena Max-Neef.
La danza de nombres y el desconcierto en Chilevisión
Pero los ajustes en el Plan Perfecto no quedaron ahí. Vino el cambio de horario y la salida de su conductora original, Diana Bolocco, quien emigró a las luces de Fiebre de Baile. El timón quedó en manos de Eduardo de la Iglesia, en un intento por estabilizar un barco que seguía sumando marejadas. Hoy, al cumplir un año en pantalla, la sensación es de total desconcierto. Entre despidos inesperados y giros editoriales bruscos, pareciera que ni los mismos rostros saben realmente qué es lo que busca la estación con este formato. En el Chilevisión de los nuevos dueños, el Plan Perfecto parece ser, precisamente, el que nadie conoce.
