A 15 años de la muerte de Felipe Camiroaga, apareció el dato que la farándula convirtió en revelación: un breve romance con Ángela Contreras, su compañera en la teleserie “Rojo y Miel” (1994), donde ambos personajes protagonizaban un triángulo amoroso en la ficción.
Ese cruce en pantalla alimentó rumores en su momento, nunca confirmados por ninguno de los dos.
El origen es acotado: el director de televisión Daniel Sagües, amigo cercano del conductor, lo contó en el streaming Turno en Vivo, al ser consultado directamente por el tema.
Su frase, textual: “no fueron pareja, fue un pinchazo por ahí”. Contreras no se ha referido públicamente al episodio. No existe otro testimonio que lo confirme.
La versión circuló, con matices, en distintos portales de espectáculo durante los últimos días, coincidiendo con el aniversario.
No es primera vez: cada septiembre, la fecha reactiva el interés por la vida privada de Camiroaga, una figura que sigue convocando cariño genuino del público quince años después.
Felipe Camiroaga: ¿quién gana y quién pierde con este romance?
Gana Sagües, cuya frase queda instalada en la conversación del aniversario sin que nadie le haya pedido más detalle.
Pierde, en cierto modo, Ángela Contreras: queda como protagonista de un romance que no ha confirmado ni desmentido, sin que nadie se lo haya preguntado antes de que el dato empezara a circular.
La memoria de Camiroaga se sigue construyendo, año tras año, más sobre rumores sueltos que sobre archivo documentado: una relación reconocida en su momento —la que tuvo con Yasmín Valdés, antes de Paz Bascuñán— convive con versiones que nunca pasaron de una frase.
El patrón de fondo es conocido. Cada aniversario reabre la pregunta de con quién estuvo Camiroaga.
Cada año aparece un nombre nuevo, con el mismo nivel de sustento, una frase suelta en el momento justo. Esta vez, el sustento completo cabe en una frase de streaming.
Si Contreras decide hablar algún día, la historia deja de ser una frase y pasa a ser un hecho. Mientras tanto, sigue siendo lo que es: un dato liviano, con nombre y apellido, pero sin una segunda voz que lo respalde. La pregunta queda abierta.


