Fernando Solabarrieta llamó este lunes a Plan Perfecto para desmentir una versión que circulaba sobre una discusión suya en radio La Metro. Según esa versión, habría llegado atrasado y con «hálito alcohólico» al programa «Marca Personal», algo que generó ruido en redes durante el fin de semana.
Solabarrieta dijo que estar bajo sospecha «hace muy mal, porque es repetir», en alusión directa a su proceso personal, del que ha hablado antes sin dar mayores detalles.
La conversación, que partió como un simple desmentido, cambió de tono cuando el panel del programa le expresó su apoyo. Eduardo de la Iglesia le dijo que a la única persona que le debe explicaciones es a sí mismo y a su familia.
Fran García-Huidobro, por su parte, recordó lo bien que lo hizo transmitiendo el Mundial. Eli de Caso también se sumó a las palabras de aliento.
Ahí Solabarrieta se quebró. «Lo que me acabas de decir es súper relevante, es frustrante no poder verlo, no poder sentirlo», dijo entre lágrimas, tratando de explicar la distancia entre lo que otros sienten por él y lo que él mismo logra creer.
Fernando Solabarrieta y la infancia detrás de sus lágrimas
El periodista conectó ese momento con algo mucho más antiguo. «Voy por mi vida buscando cariño. Tiene que ver con una forma de educación exigente», explicó, y contó que desde chico internalizó la idea de que tenía que «hacer bien las cosas» para que lo quisieran.
«Es difícil lograr interiorizar que no es necesario hacer cosas para que la gente me quiera», agregó, todavía visiblemente afectado. En otro momento de la conversación fue más directo: «Si yo no hago bien las cosas, no me van a querer», dijo, resumiendo la idea que arrastra desde su infancia.
Solabarrieta mencionó el cariño de su familia, sus amigos, sus colegas y el público que lo sigue, aunque reconoció que todavía le cuesta asimilarlo del todo.
El comunicador también es rostro de Sin Filtros, donde ha hablado en el pasado de su relación con el alcohol y del trabajo que ha hecho para sostener su recuperación.
Ese contexto es justamente el que explica por qué un rumor sin confirmar, como el de la discusión en radio, le pesa tanto: cualquier sospecha lo obliga a repetir un proceso que ya ha costado.


