Hay momentos en que las luces de la pasarela se apagan y aparece, finalmente, la persona detrás del ícono. Eso fue precisamente lo que ocurrió con Javiera Menares en su reciente paso por el streaming argentino.
Invitada al programa Más Moranza (Late 93.1.com.ar), la modelo chileno-argentina no solo derrochó el carisma que la llevó a los desfiles más exclusivos de Europa, sino que se abrió de par en par para hablar de lo que significa ser una mujer profesional, influyente y dueña de su propio destino en el mundo de hoy.
Con una honestidad que traspasó la pantalla, Javiera recordó sus días de gloria en Cannes y París, escenarios que para muchos son inalcanzables, pero que para ella fueron su oficina durante años.
En la entrevista, Menares dejó claro que su éxito nunca ha sido producto del azar, sino de un profesionalismo sólido que le permitió codearse con la élite de Hollywood manteniendo siempre los pies en la tierra. Para ella, el reconocimiento internacional es una consecuencia natural de años de disciplina en la alta costura.
Javiera Menares y su reinvención en Arsmate: El éxito de la modelo chilena en las plataformas digitales
Lo más humano de la charla llegó cuando abordó su presente y los giros estratégicos que ha dado su carrera. Lejos de la pretensión y los filtros, Javiera relató con total naturalidad cómo la pandemia la impulsó a buscar nuevas formas de estabilidad, integrando roles administrativos con su faceta pública.
Pero lejos de ser un paréntesis, este periodo fue el motor de una nueva libertad. «Hoy la sociedad es distinta y eso me permitió atreverme más», confesó, haciendo alusión a su exitosa incursión en plataformas de contenido como Arsmate, donde hoy gestiona su imagen con una autonomía y visión empresarial que antes estaba reservada solo para las grandes agencias.
La vigencia de la figura chileno-argentina frente a los desafíos de la industria actual
Este camino hacia la independencia absoluta la ha consolidado como una figura imperturbable ante el ruido mediático. Ya sea frente a filtraciones de chats o rumores que la vinculan con figuras de la música y el deporte, como el cantante Américo, Javiera enfrenta cada situación con la madurez de quien conoce perfectamente las reglas del juego.
Para ella, convivir entre el brillo de la Tiffany Fashion Week y su rutina diaria en el norte de Chile es una muestra de su versatilidad y resiliencia.
Su paso por Buenos Aires dejó una sensación clara: Javiera Menares ya no busca la aprobación de la industria, porque ella misma se ha convertido en su propia marca.
Con una mezcla de sofisticación y un profundo orgullo por sus raíces, la modelo demostró en Argentina que se puede ser una estrella internacional y, al mismo tiempo, una mujer real que lidera con valentía cada etapa de su vida. Hoy, su mayor victoria no es solo un desfile, sino la libertad de ser ella misma.


































