Lo que vivimos no es una sustitución de directivos; es un ajuste de cuentas con la realidad. La salida de Pablo Vásquez tras 18 años es el derrumbe del último muro de la "Pax Paramount".
En el lenguaje del poder, 18 años no es una gestión, es un ecosistema, y cuando ese ecosistema se vuelve estático, la entropía lo devora. Hoy, la llegada de Jorge Cabezas a Chilevisión marca el inicio de una era distinta.
La ingeniería del golpe informativo
Jorge Cabezas no llega a Machasa a hacer periodismo; llega a hacer ingeniería de relevancia. Su apodo, "El General", no es gratuito. Es el hombre de las crisis, el que entiende que la televisión ya no es un medio de comunicación, sino un dispositivo de construcción de sentido.
Su arribo es la respuesta de Vytal Group a la hegemonía de Vicuña Mackenna, que lleva una década ganando la guerra de la estadística y el rating, pero quizás perdiendo la batalla del relato.
El fetiche del Rating vs. El Colmillo
Mientras en la competencia celebran el rating de enero como si fuera un tótem sagrado, la nueva dirección de Chilevisión y Jorge Cabezas hace una lectura más sofisticada —y más peligrosa—:
El establishment del dato: La competencia se aferra a la cifra dura, al incendio y la cobertura especial como escudo. Es la defensa de quien se sabe dueño del pasado y de los últimos diez años de promedios.
La pulsión de la calle: Cabezas viene a rescatar el "colmillo". Esa capacidad de oler por dónde pasa el poder real, ahí donde Julio César Rodríguez ha operado como un síntoma de resistencia. JC es el activo resiliente porque habla un idioma que la estadística no entiende: el de la calle.
La dialéctica del asalto al poder
La industria está en un momento de pánico seco. Unos defienden el trono con la foto de la última década en la mano; otros, los nuevos controladores de Machasa, mueven las piezas en las sombras para asaltar un poder que hoy parece estancado.
Lo de Chilevisión y Jorge Cabezas es pura dialéctica de poder: se termina la televisión de la administración y vuelve la televisión de la intervención. Machasa ya no busca ser competitiva; busca volver a ser inevitable. La guerra por la influencia real, esa que se juega en la contingencia dura y no en los promedios de sintonía, acaba de declarar su zona de combate.



































