LCP Post Hero
Inicio Farándula

Marité Matus: "Le dije que ya no quería prestarle más plata. Se enojó y se fue"

María Teresa "Marité" Matus rompe el silencio diez meses después de separarse de Camilo Huerta. Acusa haberlo financiado por completo, incluida la puesta en marcha de un dispensario de cannabis medicinal que terminó en demanda judicial.

Marita Matus y Camilo Huerta

Diez meses de silencio. Una entrevista a LUN. Y la historia completa por primera vez en su propia voz. Marité Matus lo conoció durante la pandemia, cuando vivía en Barcelona. Camilo Huerta la contactó por Instagram, acordaron una cita y la relación avanzó rápido.

Empresaria inmobiliaria, madre de tres hijos, ex de Arturo Vidal. Ella sabía que llegaba con prejuicios. Se enamoró igual. "Llegué con muchos prejuicios, pero era muy caballero", dice hoy. Lo que vino después tardó en romperse pero se rompió igual

Marité Matus y Camilo Huerta: el dispensario, la demanda y los 48 kilos

Desde el principio, dice Marité, él supo cómo pedirle dinero. Líneas de crédito, dividendos atrasados, cuotas. Cuando llegó a vivir a Chile, la dinámica empeoró.

Ella trabajaba y se hacía cargo de sus hijos. Él permanecía en cama. La gota que rebalsó el vaso fue la mesada. "Le dije que ya no quería prestarle más plata porque recibía un sueldo y podía pagarse una cuota. Se enojó y se fue."

El capítulo más complejo es el dispensario de cannabis medicinal en Colina. La idea fue de Huerta. El dinero fue de ella: la franquicia, el arriendo del local, la decoración, los proveedores, los cheques.

Cerca de 35 millones de pesos en total. El negocio quedó a nombre de él porque, según Marité Matus, Huerta argumentó que tenía antecedentes legales. El acuerdo era formalizar una sociedad después. Nunca ocurrió.

Cuando la relación terminó, Huerta quedó como único controlador del dispensario. La bloqueó. Le cerró el acceso al negocio que ella financió hasta la lámpara. En julio de 2025, Marité interpuso una demanda en el Juzgado de Letras de Colina exigiendo que se reconozca la existencia de una sociedad de hecho.

Huerta respondió que fue un préstamo informal y que ya devolvió más de 25 millones. Marité lo desmintió en redes sin rodeos: "Falso. No me ha devuelto ni un peso."

Lo que nadie estaba contando hasta ahora es el costo físico. Marité llegó a pesar 48 kilos. Crisis de pánico, ansiedad y bulimia nerviosa. Se reconstruyó con psicólogo y terapias espirituales. "Viví el duelo durante el matrimonio", dice. No después de que se fue. Mientras seguía ahí.

Hoy administra lo que él le dejó: su propio patrimonio. "Sé que nunca más voy a elegir a alguien desde la vulnerabilidad, desde mis carencias, de querer comprar a alguien." Diez meses después, la frase más clara la dio ella misma. Sin abogados, sin intermediarios.