Pedro Azócar se va de Chilevisión. Se va con retiro voluntario, que en CHV significa cobrar los años trabajados más un recargo del 20% sobre lo que correspondería en un despido convencional. Suena bien. Pero la fórmula tiene letra chica: quien la acepta queda impedido de volver al canal por un período determinado. No es una jubilación. Es una salida con candado.
Azócar lleva más de 26 años en la señal. Llegó como editor periodístico, estuvo frente a la cámara en En La Mira y se convirtió en uno de los nombres más sólidos del periodismo de investigación en televisión abierta chilena.
Bajo su trabajo se produjeron Chile, las Imágenes Prohibidas, Guerrilleros y ¿Quién mató a Víctor Jara?, entre otras series documentales que definieron un estilo y dejaron huella.
Pedro Azócar y el fin del periodismo documental en CHV
Su salida no ocurre en el vacío. Ocurre en el marco de la reestructuración que Jorge Cabezas lleva adelante desde que asumió como director de Prensa, con el encargo de Jorge Carey de reorientar la producción hacia un modelo digital y multiplataforma.
En ese esquema, el área documental —que opera en tiempos largos, con lógica de profundidad, desconectada del minuto a minuto— queda sin su figura más histórica y, probablemente, sin su razón de ser.
Fuentes consultadas por El Filtrador, aseguran de que la partida de Azócar no fue estrictamente voluntaria.
El canal habría promovido su salida, y el mecanismo del retiro voluntario operó como la fórmula que permitió cerrar el vínculo en mejores condiciones económicas para ambas partes. Así funciona: no es un despido en los papeles, pero en la práctica el resultado es el mismo.
