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Antonio Vodanovic explica por qué se retiró de la TV

Antonio Vodanovic rompió el silencio sobre su alejamiento de la pantalla chica. En una conversación con su nieto, Óscar Hasbún Vodanovic, el otrora animador del Festival de Viña del Mar analizó sin filtro el nuevo orden de la televisión chilena. Su foco estuvo en el fenómeno influencer que terminó por desplazarlo de la primera línea.

El histórico rostro de Viña no esquivó la comparación. Para él, la industria de hoy funciona con reglas opuestas a las que conoció en su época dorada.

La inmediatez y la métrica instantánea, además, reemplazaron a la trayectoria y la disciplina como pasaporte al éxito en pantalla.

Antes, subir a un set de televisión exigía años de formación técnica y un proceso de maduración lento. Hoy, en cambio, cualquier creador consigue vitrina inmediata con solo abrir una cuenta y transformar su cotidianidad en espectáculo, planteó el animador en la charla.

Antonio Vodanovic y los influencers digitales

El comunicador no se quedó solo en la comparación generacional. Según su relato, los influencers de hoy están obligados a desarrollar “cuero duro” para sobrevivir. El entorno digital, dijo, no perdona errores. Los haters, el escrutinio de los algoritmos, sumado a la necesidad de likes convierten la comunicación digital en un terreno desgastante.

Esa misma transformación fue, según explicó, el detonante real de su retiro. Vodanovic reconoció con lucidez que no pertenece a este “nuevo orden”. Hoy domina la pantalla chica y también las redes sociales por igual.

Paz y en silencio

Sin embargo, el animador no mostró resentimiento hacia las nuevas generaciones de comunicadores. Fue claro en su reflexión: ante la exigencia de sobreexponer la vida privada para mantenerse vigente, prefirió dar un paso al costado a tiempo.

La paz y en silencio, en tanto, terminaron pesando mucho más para él que la búsqueda incesante de aprobación en un medio que, según admite, ya no reconoce como propio.

Su testimonio retrata el fin de una era dorada en la televisión chilena. También deja instalado un debate que hoy recorre toda la industria de contenidos.

Por un lado está el costo personal que pagan los creadores por mantenerse en la cima de la atención. Por otro, el precio emocional de vivir pendiente del like, minuto a minuto, sin descanso real.

Su salida de las pantallas, además, no fue una decisión improvisada. Fue, según su relato, el resultado de una lectura fría sobre un oficio que ya no reconocía como suyo.

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