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Canal Vive cierra el 31 de marzo en VTR y ClaroVTR

El Filtrador accedió al correo interno que confirma el cierre definitivo de Canal Vive: la salida de Julio César Rodríguez de la concesión gatilló el colapso que nadie quiso frenar a tiempo

Julio César Rodríguez en set de Canal Vive

El canal de cable cierra el 31 de marzo. No hubo anuncio público, no hubo comunicado de prensa. Solo un correo enviado el 17 de marzo a sus producciones con el asunto “Término de emisión Canal Vive” y dos párrafos que no dejaban espacio para interpretaciones.

El mensaje fue despachado dos días antes de que la noticia comenzara a filtrarse en los círculos del cable. En él, el canal confirma que dejará de emitir en VTR y ClaroVTR el último día del mes. No hay negociaciones pendientes, no hay reestructuración anunciada. Es un cierre.

El texto reconoce el trabajo de quienes sostuvieron la pantalla durante años: equipos de producción, realizadores, técnicos y profesionales que construyeron una señal con identidad propia. Palabras dignas para un final que, fuentes consultadas por El Filtrador, no llegó de improviso sino que se venía cocinando desde hace meses.

La concesión de Julio César Rodríguez y la bola de nieve que apagó Canal Vive

Detrás del comunicado hay una historia más áspera. Canal Vive operaba bajo una concesión que Julio César Rodríguez mantenía dentro de la parrilla de VTR.

Cuando el animador anunció su salida de Chilevisión a comienzos de marzo, también confirmó que abandonaba esa licitación. “Voy a dar un paso al costado y abandonar mi licitación. Estoy reorganizando mi vida por mi familia y por lo que venga”, declaró. Con él fuera, la señal quedó sin el respaldo que le daba viabilidad dentro del cable.

La salida de Rodríguez no fue el único golpe. Fuentes cercanas al proceso confirmaron a este medio que el canal arrastraba deudas por productoras que no realizaban sus pagos correspondientes. Lo que comenzó como un retraso puntual fue acumulando capítulos hasta que una fuente lo describió sin eufemismos: una bola de nieve.

Cuando la deuda alcanzó masa crítica, la viabilidad dentro de la parrilla de VTR se volvió indefendible. La concesión era de esa plataforma, no del canal, y eso cerró cualquier camino alternativo.

Para los equipos que trabajaron en Vive!, el correo del 17 de marzo no fue una sorpresa total: el ambiente interno ya cargaba el peso de los pagos pendientes y la incertidumbre sobre la concesión. Pero verlo escrito, con fecha y firmado, es otra cosa.