Daniela Aránguiz llegó a la Gala de Viña 2026 de rojo, con Cuco Cerda del brazo y con la actitud de quien sabe exactamente a qué león se va a enfrentar. El público del Valparaíso Sporting Club no la decepcionó: en cuanto se acercó al set de José Antonio Neme, los abucheos fueron inmediatos y sonoros.
Lo que para cualquier otro rostro habría sido un momento humillante, para Aránguiz fue el escenario perfecto para un desplante que recordó a las mejores épocas de la farándula dura.
«Me encanta el decorado»
Neme la presentó como «la villana de la televisión» y le preguntó si era difícil llevar un vestido rojo de tal impacto. «Para una mujer como yo, no», respondió Daniela mientras las pifias subían de volumen.
Ante la imposibilidad de calmar a la masa, Aránguiz soltó la frase que ya circula en redes: «Me encanta el decorado». Le mandó un beso a sus detractores y se retiró con la frente en alto, dejando la entrevista a medio terminar.
Daniela Aránguiz en la Gala de Viña: la escuela de Argandoña
Fuera de los focos, Daniela fue más directa. Al ser consultada sobre el rechazo del público, no se achicó. Lo abrazó. Dijo que a las villanas siempre se les pifia y que ese ruido es, en realidad, un reconocimiento.
«Lo mismo le pasó a Raquel Argandoña. Así nos pasa a las grandes villanas de Chile. Para mí es un honor», disparó, trazando un paralelo directo con la mujer que durante décadas monetizó el odio del público para convertirlo en poder televisivo.
El ninguneo a Mateucci
Su pareja también tuvo su momento. Cuando le preguntaron por Luis Mateucci, Cuco Cerda fue directo: «Habiendo tanta gente linda, ¿preguntan por él? No hay que hablar de alguien que no existe». Daniela asintió. La puerta quedó cerrada.
¿Estrategia o desgaste?
En televisión chilena, ser la villana no es un accidente. Es una carrera. Raquel Argandoña demostró durante 30 años que no se necesita el amor del público para ser la reina del rating.
Daniela Aránguiz en la Gala de Viña demostró que ha leído ese mismo manual: no se defiende, no pide perdón. Solo manda un beso y sigue caminando.
La pregunta es si el personaje terminará consumiendo a la mujer, o si estamos ante la consolidación de la nueva dueña del espectáculo nacional.
