Desobediencia: El factor clave en el despido de Paulina de Allende-Salazar

Paulina de Allende-Salazar

Durante la tarde del pasado jueves la periodista Paulina de Allende-Salazar fue desvinculada de Mega tras una acción que rápidamente se viralizó y que, pese al tiempo transcurrido, todavía genera debate.

La profesional, en un despacho para el matinal Mucho Gusto (Mega) tildó de “paco” al mártir de Carabineros Daniel Palma. Y aunque De Allende-Salazar rectificó raudamente sus palabras, sus efectos fueron devastadores: fue “vetada” por Carabineros de la conferencia de prensa que se daría en el marco del responso al uniformado asesinado; y Mega recibió una “ola” de críticas y denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV).

Pese a que la sensación que quedó en la opinión pública es que la señal dependiente del Grupo Bethia despidió a la profesional por una eventual falta de respeto a la institución, fuentes al interior de la emisora televisiva indicaron a El Filtrador que las razones para desafectar a la comunicadora responderían a una desobediencia por parte de Paulina de Allende-Salazar.

Cronología

En retrospectiva, la jornada del 6 de abril estuvo marcada por el asesinato del cabo primero de Carabineros Daniel Palma -ocurrido, en rigor, en las últimas horas del miércoles 5- hecho que rápidamente se instaló en la pauta de prácticamente todos los medios. Mega no fue la excepción, dedicando buena parte de su matinal Mucho Gusto a reportear las reacciones de diversas autoridades ante el trágico crimen.

En este contexto, es que, exactamente a las 10.48 horas del pasado jueves, mientras la profesional despachaba desde un móvil que se dirigía a un punto de prensa en la 4° Comisaría de Santiago, Paulina de Allende-Salazar sufrió lo que se conoce como un lapsus línguae: “la policía está realizando un trabajo a todo dar aquí en la zona, y es particular, porque tengo la sensación, me puedes corregir tú, Gonzalo (Ramírez, conductor del espacio matinal en aquella jornada junto a Karen Doggenweiler) que es la misma comisaría a la cual habría pertenecido el paco… el carabinero, perdón”, alcanzó a decir la periodista, notificando de inmediato su error.

Cuando la profesional llegó a las inmediaciones del recinto se ubicó junto a la entrada de la mencionada comisaría, a la espera del punto de prensa a cargo del general Álex Chaván.

A las 11.19 horas se escucharon las primeras palabras del oficial: “primero que todo, quiero decir que si aquí se encuentra presente la periodista Paulina de Allende, que fue capaz de tratar a uno de nuestros mártires como ‘paco’, esa periodista no puede estar acá. No vamos a dar ninguna declaración mientras esa periodista esté aquí”, dijo enfurecido Chaván, vetando a la periodista y condicionando la entrega de información a que esta se retirara del lugar.

Después de ello, todo fue en picada. Paulina de Allende-Salazar terminó ante las cámaras y micrófonos de sus propios colegas apostados en el lugar, las palabras del general fueron ampliamente difundidas en redes sociales y, horas más tarde, Megamedia se decantaría por la decisión de prescindir de la comunicadora, polémica que sigue creciendo y que motivó todo tipo de reacciones.

Desobediencia

¿Se pudo haber evitado de alguna forma toda esta controversia? Según fuentes entendidas del caso, la respuesta es sí. En tal sentido, se precisó en exclusiva a este Portal que en el intervalo de tiempo en que Paulina de Allende-Salazar se dirigía a la comisaría y el inicio del punto de prensa a cargo de Chaván, a la periodista se le ordenó regresar a las dependencias de Mega a fin de evitar la airada reacción del oficial de Carabineros, no obstante, la profesional hizo caso omiso a esta orden.

“Si el general no la ve, no pasa nada”, señala una fuente conocedora de la situación, destacando que lo que motivó el despido de Paulina de Allende-Salazar fue “la suma de las cosas”.

En efecto, otro hecho que la señal privada no vio con buenos ojos fue que de Allende-Salazar cediera a las solicitudes de los demás periodistas, quienes tras el incidente con Chaván, se abalanzaron a pedirle cuñas.

Pese a que la profesional se limitó a decir que cometió un error y lo enmendó en seguida, su aparición ante las cámaras de la competencia habría sido suficiente para acrecentar la polémica y perjudicar la imagen de Mega, especialmente cuando su equipo esperaba que ella emitiera sus primeras declaraciones en su propia casa televisiva.

“A ella se le pidió que se devolviera al canal después del error e hizo caso omiso. Luego habla en cadena nacional agrandando aún más el tema, pese a que se le insistió en que se volviera al canal; emite declaraciones sin autorización y agranda todo. Son la suma de las cosas lo que motiva su salida”, afirma otra fuente.

Esta desobediencia de Paulina de Allende-Salazar resultó insalvable para su continuidad en Mega. “Las orientaciones programáticas, que son públicas, están en la página web de Mega, señalan claramente que hay que respetar las instituciones públicas y que la reputación de la marca no se puede enlodar por acciones individuales”, relata otro testigo de la situación a El Filtrador, coincidiendo en que la decisión de desafectar del canal a Paulina de Allende-Salazar no pasó exclusivamente por su lapsus línguae, sino más bien por no respetar los lineamientos editoriales de la señal privada.