Fernanda Hansen rechazó hacerse millonaria con un libro

La periodista contó qué le ofrecieron para hablar de Felipe Camiroaga y por qué dijo que no. También explicó cómo fue su salida de la televisión.

Fernanda Hansen, periodista y divulgadora de mindfulness, en Encantadas

Fernanda Hansen contó que rechazó ofertas para hablar de Felipe Camiroaga, entre ellas una para participar en un libro con el que, según le dijeron, se podía “hacer millonaria”. Lo reveló este lunes 26 de octubre en Encantadas, donde fue invitada para hablar de meditación.

La periodista se alejó de la televisión hace años. Esta vez explicó cómo fue esa salida.

“Mi salida de la tele no fue muy agradable, fue muy violenta”, dijo. “Y yo cerré la puerta por dentro, por fuera, de alguna otra manera, y dije: no quiero más esto”.

Hoy ve las cosas de otra forma. “Nunca digas nunca”, respondió cuando le preguntaron si volvería a la televisión. Ahora tiene un podcast, que para ella es una forma de volver al periodismo.

Hansen recordó el momento en que todo se le vino encima. “Yo me fracturé cuatro vértebras en un accidente. Me dolía el cuerpo, perdí mi pega, sabía que iba a perder mi trabajo en la televisión”, contó.

“Perdí mi trabajo en la tele y además perdí una persona que yo amaba mucho”, agregó.

Esa persona era Camiroaga, su pareja cuando el conductor murió en el accidente aéreo de Juan Fernández, el 2 de septiembre de 2011.

Hace unos días, Carolina de Moras contó en Última Palabra que sueña con él, y que Hansen le dijo que a ella le pasa lo mismo.

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¿Por qué Fernanda Hansen dejó la televisión?

En el programa, la panelista Claudia Schmitd le sugirió que su salida había sido una especie de castigo autoimpuesto, tras todo lo que se supo de Camiroaga después de su muerte.

Hansen la corrigió. “Te estás olvidando de que se me juzgó”, respondió. “Casi como que si yo hubiese actuado lo que me estaba pasando”.

“No fue un autocastigo, fue un autocuidado”, explicó. “Los duelos, los procesos dolorosos no son expuestos. Uno necesita calma, silencio, procesar”.

Recordó que la presión venía por ambos lados. “Si yo decía algo, estaba usando, y si no hablaba, era también una perversa porque no decía nada”, contó.

No dejó de trabajar. Pasó por radio Bío-Bío, Universo e Imagina, en un lugar “más tranquilo, más piola”, y le ayudó lo que había ahorrado en la tele.

Las ofertas para contar su historia llegaron igual. “Te podemos pagar tanto para que vengáis”, “por qué no participas de este libro y te puedes hacer millonaria”, recordó que le decían.

Su respuesta fue siempre la misma. “No, no. Y la verdad es que opté por una vida más tranquila”, dijo, y explicó por qué: “Por respeto a una persona que además era súper privada para sus cosas. ¿Quién soy yo para, ahora que no está, venir a decir todo lo que sé?”.