Durante una semana, Martín Sepúlveda se probó en el Estadio Monumental. Había llegado desde Penco como seleccionado de Colo Colo Penco, el club de su infancia. Jugaba de 7, extremo izquierdo, y tenía a su mamá, Carolina, acompañándolo.
En casa lo esperaba otra cosa. Su hermana menor estaba muy enferma.
—Ella igual tenía miedo de que me quedara en Santiago solo a esa edad. Entonces me entendió —recuerda Martín sobre su mamá, en conversación con El Filtrador.

Volvió a casa. No hubo más pruebas ni más viajes a Santiago.
Hoy tiene 21 años y compite en MasterChef Chile. Pero para entender por qué está ahí, hay que volver a esa casa.
¿Cómo es la familia de Martín Sepúlveda?
Martín es el mayor de tres hermanos. Sus papás son Carolina y Erwin. Se crió en Penco y hoy vive en Tomé, aunque muchas veces dice que es de Concepción.
—Al final es como que abarca ambas comunas —explica.
Su hermana tenía síndrome de West, una condición que afecta desde los primeros años de vida. Su hermano menor, que hoy tiene 7 años, tiene el mismo diagnóstico.

En esa casa, Martín asumió un rol que pocos jóvenes conocen. Cuida a su hermano, cocina para sus papás y ayuda a ordenar.
—Yo lo cuido. Cuando estoy en casa, yo lo veo —cuenta.
Martín Sepúlveda aprendió de su hermana a mirar la vida desde la fe. Ella murió a los 11 años, y él todavía guarda lo que le dejó.
—Que Dios hace todo perfecto y a veces no entendemos las cosas en el momento. Pero algún día lo entenderemos —dice.
“Ese tiempo que tuve con mi hermana lo valoro hasta el día de hoy”
Martín Sepúlveda
Cuando se le pregunta si se arrepiente de no haber seguido en el fútbol, se toma su tiempo para responder.
—Sí y no, porque quizás podría haber cumplido mi sueño de ser futbolista profesional. Pero no me arrepiento, porque ese tiempo que tuve con mi hermana lo valoro hasta el día de hoy.
El fútbol nunca se fue. Sigue jugando de extremo izquierdo, como cuando era niño.
—El fútbol jamás lo dejaré —asegura, entre risas.
¿Por qué Martín Sepúlveda llegó a MasterChef Chile?
Martín Sepúlveda llegó a MasterChef Chile por una cocina que nació puertas adentro. Lo primero que preparó fue la torta de cumpleaños de su papá, en plena pandemia. La hizo solo. Años después, su mamá le avisó que el casting estaba abierto y le dijo que postulara.
Desde entonces, en la casa le piden postres. Él cocina con música de fondo: Luis Miguel, Elvis, música clásica.
—La cocina es mi refugio, porque generalmente cocino solo cuando estoy en casa. Me relajo cuando cocino.
A la audición llegó con su mamá y su abuela. Preparó un salmón con costra de sésamo, un plato que había trabajado harto en casa.

—Ellos que son unos profesionales y yo que solo soy un chico que cocina en casa. Me sentía con mucha presión, pero muy feliz —recuerda.
Al salir, su mamá y su abuela llamaron a toda la familia en Tomé y Penco. En la casa, la reacción fue la misma.
—Todos felices, no lo creían, muy emocionados. Y con miedo, porque saben lo que me gustaba.
Hoy estudia para ser piloto comercial y reparte el tiempo con la cocina.
¿Martín Sepúlveda será piloto o cocinero?
—La verdad es muy complicado, aún estamos ahí dándole a ambas —admite.
Si tuviera que elegir entre la cabina y la cocina, la respuesta no le sale.
—Piloto es la carrera que estoy estudiando y me gusta terminar lo que empiezo. Pero me apasiona cocinar, y ambas cosas le gustan a mi familia. Entonces es complicado.
Para su familia, verlo en televisión es otra cosa.
—Algo único. Felicidad por darse cuenta de que soy tal cual soy acá en casa.
A quienes sienten que deben postergar sus sueños, no les da una receta.
—Él tiene la decisión. Yo lo hice porque mi familia tiene una historia distinta a la normal. Pero la familia siempre es lo más importante.



