La confirmación del jurado para el Festival de Viña 2026 por parte de Mega no dejó a nadie indiferente. Entre nombres vinculados a la señal y figuras internacionales, la presencia de Pablo Chill-E destacó como la gran apuesta para conectar con las nuevas audiencias.
Sin embargo, lejos de la gratitud protocolar, el máximo exponente del "Shishigang" lanzó una declaración que encendió las alarmas en Vicuña Mackenna: "Yo no elegí estar ahí".
El choque de Pablo Chill-E con la institucionalidad
Para la organización de Mega, la inclusión de Pablo Chill-E es un movimiento estratégico de manual. Buscan validar su gestión frente al género urbano, un sector que históricamente ha mirado con desconfianza la formalidad de la Quinta Vergara.
Pero para el artista, la situación parece ser distinta. Al declarar que su presencia no nace de un deseo personal, sino de una estructura de acuerdos previos, el cantante pone en jaque la narrativa de armonía que el canal intenta proyectar.
En la trastienda de la industria, se sabe que estas participaciones suelen estar amarradas a contratos de distribución o acuerdos comerciales que los artistas deben cumplir por agenda.
Pablo Chill-E, fiel a su estilo frontal, no está dispuesto a que su participación se lea como una "domesticación" por parte del sistema televisivo o un intento de validación por parte de la élite mediática.
¿Riesgo u oportunidad para el Festival de Viña?
La posición de jurado obliga a una formalidad y a una exposición que chocan frontalmente con la esencia de la calle que representa Pablo Chill-E. Su frase funciona como un escudo protector ante su base de seguidores: es una forma de dejar claro que, aunque esté sentado en la primera fila evaluando canciones, sus convicciones no están a la venta.
Por otro lado, Mega asume un riesgo calculado. Tener a un jurado díscolo asegura titulares diarios y contenido viral, pero también abre la puerta a momentos de tensión en vivo que podrían salirse del guion del certamen.
Al final, la presencia de Pablo Chill-E en Viña 2026 se perfila como una batalla por el relato entre un canal que busca renovar su imagen y un artista que se niega a ser una pieza más del engranaje publicitario de la televisión.































