Patricio Hernández impone el "Manual de Carreño" en Mega: Los rostros que Viña 2026 dejó fuera

El regreso de Patricio Hernández a la dirección ejecutiva de Mega trae consigo una purga estética. Bajo el concepto de "aspiracionalidad", el canal de Bethia impone un estricto protocolo que dejaría fuera de la Gala de Viña 2026 a los rostros más populares de las redes sociales.

Patricio Hernández director ejecutivo Mega Festival de Viña 2026 Manual de Carreño

En los pasillos de Mega, el aire cambió de un día para otro. El desconcierto que dejó la salida de Javier Villanueva mutó rápidamente en una estructura vertical, casi militar. Con el regreso de Patricio Hernández a la dirección ejecutiva, se acabaron las concesiones al rating fácil y al ruido desordenado de las redes.

Hernández, el estratega que consolidó a Bethia hace una década, volvió con una obsesión: devolverle al Festival de Viña 2026 ese barniz de exclusividad que, a su juicio, se perdió entre tanto meme y tendencia pasajera.

La obsesión por la "aspiracionalidad" de Patricio Hernández

Para Hernández, la televisión no es un espejo de la realidad, sino una vitrina de poder. Su modelo no busca el aplauso masivo a cualquier costo, sino la "aspiracionalidad": un entorno pulcro y controlado que resulte irresistible para las marcas de lujo.

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Bajo este prisma, la Gala de Viña deja de ser el "carnaval del pueblo" para transformarse en un evento de relaciones públicas de alta gama. Es aquí donde aparece lo que en la industria ya llaman el "Manual de Carreño" de Megamedia.

Este protocolo de exclusión no es solo una cuestión de etiqueta; es una declaración de principios. Perfiles con millones de seguidores, pero considerados "impredecibles" o poco elegantes para la nueva línea editorial, hoy son vistos como un riesgo innecesario.

Figuras como Naya Fácil o los protagonistas de los últimos realities se han topado con una muralla invisible. La orden desde Vicuña Mackenna 1348 es tajante: el decoro institucional pesa más que cualquier algoritmo de TikTok o Instagram.

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El riesgo de una gala "congelada"

Sin embargo, este giro sitúa a la estación en un terreno pantanoso. Al purgar de la pantalla los elementos que conectan con el Chile real —ese que no viste de etiqueta pero que consume televisión día y noche—, el canal corre el riesgo de parir un evento gélido y, lo que es peor, irrelevante.

La televisión chilena ya ha castigado antes la soberbia de las élites, y el "Monstruo" de Viña no suele perdonar la falta de calle.

En la interna de Megamedia, la tensión se siente. Mientras los equipos de producción saben que la diversidad garantiza el impacto, la dirección exige protocolo y silencio.

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La duda queda instalada: ¿Logrará Hernández domesticar la efervescencia popular con sus reglas de etiqueta, o terminará la Gala siendo un desfile de élite que la audiencia verá con total indiferencia? El "Manual de Carreño" ya está sobre la mesa, y los nombres tachados en la lista de invitados ya empezaron a doler en el mundo digital.

Al final del día, el rating no sabe de buenos modales, y eso es algo que en Mega podrían aprender por las malas.