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El enroque de poder en Canal 13: quién sube, quién cae y por qué se movieron las fichas

El comunicado de Canal 13 un lunes a media tarde destapa un reacomodo de fuerzas en la señal más antigua del país. Detrás del maquillaje corporativo, la jugada es un mensaje claro para la industria y para una pantalla que no logra repuntar en medio de la crisis.

Canal 13 habla de un «ajuste en su estructura ejecutiva». Tradúzcalo sin eufemismos: reparto de poder.

Gabriel Polgati, hasta ayer presidente del directorio, baja de la torre de control a pilotear el avión en pleno vuelo, con las alarmas del rating sonando fuerte en la cabina.

Veinte años armando el negocio radial de RDF Media no son decoración; es la experiencia de un operador que llega a mandar desde adentro porque el plan de seguir igual ya fracasó en los pasillos de Inés Matte Urrejola 0848.

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¿Quién gana y quién pierde en la cocina de Canal 13?

¿Quién gana? Polgati. Nadie pone a un peso pesado de su calibre a gestionar la señal abierta si el negocio anda liviano. El poder real ya no está en la mesa del directorio, sino en el piso de abajo, donde se decide la parrilla diaria y la supervivencia frente a la competencia de los otros canales.

¿Quién pierde? Cristián Núñez. El comunicado lo disfraza como su llegada a la «Dirección de Gestión, Tecnología y Desarrollo». En castellano: abandona la silla principal y pasa a un área de soporte. Nadie llama «ascenso» a bajar un piso.

Por su parte, Rodrigo Terré hereda una presidencia puramente ceremonial, un título con poca letra chica mientras la operación real queda exclusivamente en manos de Polgati.

El texto oficial insiste en hablar de «coherencia editorial» y «ecosistema diversificado». El relato de siempre, el que se saca del cajón cuando los números apretan y la versión oficial ya no sostiene la realidad.

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Mega y Chilevisión leen la señal sin necesidad de comunicados: cuando un canal cambia a su número uno a mitad de agosto, la industria completa ajusta su jugada y nadie quiere hacerse cargo de los costos políticos del fracaso.

Por cierto, desde la última editorial de este medio, la oficina de RRPP de Inés Matte Urrejola optó por la salida más elegante: borrarnos de sus correos corporativos y cortar el contacto. La clásica censura silenciosa de quienes prefieren el blindaje institucional antes que rendir cuentas.

La pregunta que el comunicado se guarda: ¿qué crisis obligó a mover estas piezas justo así y en este momento? Canal 13 no lo explica.

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