El caso judicial de Ivette Vergara sumó un giro inesperado este jueves.
El abogado Pablo Aqueveque, quien representaba a la animadora ante el 4° Juzgado de Garantía de Santiago en la causa por conducción temeraria, anunció su renuncia a la defensa, citando “diferencias irreconciliables que hacen inviable la continuidad” de su labor profesional.
Pero la salida del abogado no quedó solo en una decisión profesional.
A través de un comunicado, Aqueveque acusó situaciones que, según explicó, afectaron gravemente la relación con la comunicadora: “ofensas, expresiones insultantes y otros actos de amedrentamiento que, según sus circunstancias y contenido, podrían eventualmente revestir caracteres de amenaza”.
El abogado fue más allá y no descartó llevar el conflicto a instancias legales.
Señaló que se reserva “el derecho de ejercer las acciones legales pertinentes ante las autoridades competentes”, con el objetivo de resguardar su honra e integridad profesional.
El quiebre entre Ivette Vergara y su abogado se suma a un proceso judicial abierto
La ruptura se produce en medio de un momento especialmente delicado para Vergara.
La animadora fue formalizada el lunes por el delito de conducción temeraria, luego de ser sorprendida el domingo circulando a más de 160 km/h por la Costanera Norte, a la altura de Lo Curro.
En el control de detención, se determinó que la comunicadora quedara apercibida y se fijó una audiencia para el 26 de octubre a las 11:00 horas, instancia en la que se explorará una salida alternativa.
Entre las opciones que se manejan figura una eventual suspensión condicional del procedimiento.
Con la salida de Aqueveque, Vergara enfrenta ahora el desafío adicional de conseguir una nueva defensa antes de esa audiencia, en un proceso que ya la tenía en el centro de la conversación pública desde hace semanas.





