En la televisión chilena, los pases de canal no son movimientos de recursos humanos. Son declaraciones de intenciones. El arribo de Carlos Valencia a Mega no fue una contratación más. Fue un mensaje de guerra.
El productor que le dio el ADN al Festival de Viña desde la vereda de enfrente llegó a Vicuña Mackenna con un mandato claro: convertir la Gala en el evento que justifique cada peso que el canal invirtió en el certamen.
Esta historia empezó a escribirse en mayo de 2025, cuando Megamedia lo incorporó como Director del Área de Entretención. No fue una movida improvisada.
Fue un plan con nombre y apellido: traer al hombre que mejor conoce los engranajes del espectáculo más visto del año y ponerlo a trabajar para el otro lado. Valencia no llegó a integrarse; llegó a imponer un modelo.
El fantasma de 2025
Para entender lo que se juega mañana, hay que recordar lo que pasó el año pasado. La previa de la Gala 2025 marcó 1,3 puntos de rating, un mínimo histórico que obligó a Mega a salir a dar explicaciones públicas.
La versión oficial fue un “problema metodológico”, pero el daño ya estaba hecho: la imagen de un canal que no tenía el control de su propio evento quedó flotando en el ambiente.
A eso se sumó el desorden en la alfombra roja, con 250 invitados que convirtieron la Gala en algo más parecido a una romería que a un evento de élite. Él llegó con la orden estricta de que eso no se repitiera.
La primera jugada de Carlos Valencia: Menos invitados, más control
Su primer movimiento visible no ocurrió frente a las cámaras. Sucedió en enero, cuando la producción tomó una decisión que sacudió a la industria: reducir la lista de invitados de 250 a 120. La mitad, de golpe y sin anestesia.
La lista de vetados habla sola. Di Mondo quedó fuera tras un conflicto legal con Mega y Michelle Carvalho pagó caro su error publicitario del año pasado. Cada veto es una señal de autoridad. Valencia decide quién existe en la Gala y quién no. La alfombra roja de mañana no es un evento social; es una declaración de quién manda ahora en el prime chileno.
El despliegue de mañana
Esta vez las condiciones están dadas. La transmisión oficial arranca a las 21:00 horas con Tonka Tomicic y José Antonio Neme como conductores principales. Pero su dispositivo empieza antes: desde las 19:00, Tita Ureta y César Campos encenderán motores con La Previa.
Ciento veinte invitados elegidos a dedo y cobertura total en todas las plataformas. El escenario que necesitaba para su primer examen real está listo.
Este viernes no se trata de quién lleva el mejor vestido. Se trata de algo más difícil de medir: si Mega puede sostener el relato de que es el nuevo eje del espectáculo nacional. Si falla, la pregunta volverá con fuerza: ¿Es la Gala el último gran show de una industria que ya no sabe cómo reinventarse?
Mañana, la respuesta.
