Lo que era un secreto a voces en los pasillos de Mega terminó explotando de la peor forma. Di Mondo, el tipo que básicamente le enseñó a las figuras locales que una alfombra roja es algo más que ponerse un vestido prestado, fue borrado del mapa para Viña 2026. Y él, fiel a su estilo de no guardarse nada, lo soltó clarito en el matinal de Canal 13: "Es una venganza".
La política de Mega: "Conmigo o contra mí"
Para entender por qué dejaron fuera al hombre de las máscaras de cristal, no hay que mirar su clóset, sino los contratos de Mega.
Bajo la gestión de la señal privada, el Festival se transformó en una estructura cerrada. Ya no importa si eres un ícono de la moda o si las cámaras te aman; lo que realmente importa es si eres "funcional" al relato del canal.
Como ya adelantamos en El Filtrador con la famosa "Lista Negra", el canal está usando la Gala como un látigo. Si no estás alineado, si criticaste a los ejecutivos en el pasado o si tu presencia no suma a la estrategia corporativa, te quedas abajo del bus.
Dejar fuera a Di Mondo es un golpe en la mesa: es el canal avisándole al resto de la farándula que nadie es intocable si no baja la cabeza ante el dueño de casa.
Di Mondo y el fin del glamour libre
La acusación de Di Mondo no es una pataleta de divo, es un diagnóstico real de la industria actual. Para Mega, la Gala del 20 de febrero no es una fiesta de la moda, es un infomercial gigante de su propia parrilla programática.
Prefieren una alfombra roja predecible y dócil, llena de actores de sus teleseries y rostros que no saquen los pies del plato, antes que tener a alguien indomable que se robe el protagonismo.
Al final, pasamos de la era del espectáculo a la era del control total. Si no le sirves al relato de Mega, simplemente te borran de la foto. El mensaje es corto y tajante: en este nuevo Viña, el brillo solo está permitido si tiene el logo del canal grabado en la base.































