Rafael Araneda cierra este fin de semana su décima participación en el Festival de Viña del Mar junto a Karen Doggenweiler. Pocos sabían que detrás de esa trayectoria hay una enfermedad autoinmune que Rafael Araneda arrastra desde hace 25 años y que hasta ahora había mantenido en reserva.
La confesión no llegó en un momento de crisis. Llegó en la antesala del festival, casi al pasar, cuando le preguntaron por la tina de hielo que había publicado en redes sociales.
«Llevo la mitad de la vida en esta»
La respuesta fue directa y sin dramatismo. Explicó que la tina de hielo forma parte de una terapia que está explorando porque los remedios ya no le están funcionando como antes. «Tengo una enfermedad autoinmune, de hace muchos años, es mi tiroides», dijo. Y lo resumió en una frase: «Llevo la mitad de la vida en esta».
25 años. Araneda tenía alrededor de 30 cuando recibió el diagnóstico. Desde entonces animó Viña nueve veces, hizo carrera en Estados Unidos y volvió a Chile. Todo con esa carga encima y sin decírselo a nadie.
Rafael Araneda y su enfermedad autoinmune: cuando los remedios dejaron de funcionar
Lo que lo llevó a hablar ahora no fue el diagnóstico en sí, sino el punto de inflexión con su tratamiento. Lleva años con medicación y el cuerpo dejó de responder. Subir la dosis ya no genera mejoría. Por eso empezó a explorar alternativas. La terapia de frío es una de ellas.
«Cuando empiezas a leer y a aprender, te das cuenta de que en una de esas es bueno buscar terapias alternativas y en eso estoy», explicó. Sin angustia, sin victimización.
Diez veces en Viña, una confesión
Este año es su décima vez en el festival. Podría haber esperado un reconocimiento especial. No lo espera. Dijo que opera desde la gratitud y que no está esperando nada en particular.
Lo que sí entregó esta semana fue algo que pocos animadores de su trayectoria suelen hacer: hablar abiertamente de que la enfermedad autoinmune de Rafael Araneda ha estado ahí toda su carrera, sin que nadie lo supiera.
