Las tareas pendientes del Festival de Viña del Mar

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Festival de Viña
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Cae el telón de Viña del Mar y comienza el trabajo de análisis. Los matinales se encargan de buscar lo bueno, malo y feo de las seis noches del Festival. Nosotros, a través de estas líneas, daremos a conocer las tareas pendientes para los organizadores, aquellos puntos que quedaron al debe, cojeando, con saldo negativo. Tomen nota en TVN, Canal 13 y Fox porque acá está la hoja de ruta para el 2020.

  • Sonido. Invertir en ese ítem es vital. Tanto en la gala como en las noches festivaleras, el audio dejó mucho que desear. A veces ahorrar unos pesos con un proveedor, en desmedro de otro, puede significar un error garrafal.
  • Noche anglo. Fue uno de los grandes aciertos de la era CHV. Sin embargo, la nueva sociedad echó al suelo la jornada que rememoraba a viejos estandartes que aún brillaban. El comercio de Viña era el más feliz ??la llegada de público adulto y con amplio poder adquisitivo elevaba las ventas- pero por alguna razón se eliminó.
  • La elección de reina y rey. Ante la ola críticas por una supuesta cosificación de la mujer, los organizadores del concurso intentaron dar un toque social con una campaña llamada ??Comprometidos con el Medio Ambiente?. Se intentaba dar así una nueva cara al reinado, un refresh o lavado de imagen. Sin embargo, pocos creyeron. El canal FOX se restó de poner una candidata ante las posibles críticas del mundo feminista. El resultado fue una elección pobre, timorata, cauta. Con el peligro constante de pasar la línea y convertirse en blanco de un sector reactivo y candente.
  • La grosería gratuita. Nadie podría negar que la rutina de Jorge Alís fue brillante, pero ¿era necesario condimentar los remates con palabras de grueso calibre? No. El talento del comediante va más allá de un lenguaje vulgar. El análisis que hizo el cómico argentino de nuestra sociedad fue magistral. Por eso una revisión previa de la rutina no le vendría mal.
  • Libertad de expresión para los periodistas acreditados. No fueron pocos los reporteros que fueron amenazados con quitarles la acreditación si osaban preguntar temas personas a los artistas. Las conferencias de prensa se convertían en jornadas de relaciones públicas. Tema incluso para el Colegio de Periodistas. Lo mismo en la Gala inaugural. Mientras cinco editores de medios ??importantes? tenían el privilegio de estar sentados en una mesa de honor, el resto de los periodistas sudaba en un corral por conseguir una ??cuña?. ¿Es justo?, se preguntaban los reporteros.
  • Planos al público. Si en años anteriores se criticó a la dirección de Álex Hernández por mostrar mucho público y poco de los artistas en escena, este año fue al revés. Sucedió en shows como el de Marco Antonio Solís. En el palco se encontraba su esposa y dos filas más atrás la cantante mexicana Marisela, ex del ídolo. Lo cierto es que el switchman no se enteró y se farreó una historia digna del mejor culebrón azteca.
Bad Bunny
Captura
  • La diputada Ximena Ossandón lo dijo: ??No veo el aporte que hacen artistas como Bad Bunny que en sus letras instan al consumo de drogas y también muchas veces denigran a la mujer". Y la parlamentaria tiene toda la razón. Los criterios de contratación no pueden estar regidos sólo por el mercado (ránkings, ventas, reproducciones, descargas).
  • Bizarro: amo y señor del certamen. La característica de entidad pública que posee la Municipalidad de Viña del Mar, convierte al Festival en foco de cuestionamientos sobre los dineros que fluyen. Si bien la Contraloría no pierde paso de las finanzas del municipio, en el Festival existe la figura del productor externo de artistas, un hombre con poderes supremos. En este caso es Alfredo Alonso a través de su productora, Bizarro. ?l contrata a todos los artistas. La pregunta cabe de cajón: ¿Por qué no negociar directamente con las estrellas y así evitar un intermediario? Si fuera un evento privado, la interrogante no tiene asidero, pero acá el romance con el exmúsico de Aleste es de proporciones bíblicas y nadie pone el cascabel al gato.
  • El Festival de Viña ya cumplió sesenta años. A cuidarlo, entonces. Que sea una fiesta nacional donde los artistas nacionales sean protagonistas y no invitados de piedra (el show de Cami Gallardo fue un claro ejemplo de poca prolijidad al programar).
  • Se viene el Festival 2020 donde, quizás, veremos a Tonka Tomicic con Cristián Sánchez en la animación. Todo puede pasar en Viña del Mar.
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